Es posible que el título del artículo sea demasiado aventurado, pero no le falta ninguna verdad. Vivimos en un mundo digitalizado donde el trabajo son todo correos electrónicos y programas especializados. Cuando pasamos del trabajo al ocio ocurre exactamente lo mismo, vemos series en Netflix hasta quedarnos dormidos (os suena el ¿Todavía sigues ahí?), quedamos por Whatsapp y no soltamos el móvil ni cinco minutos.
En el marketing ocurre lo mismo, las tendencias en marketing de contenidos, inbound marketing o experiencia de usuario están muy bien, pero a veces se nos olvida que el fin último es el cliente, quien se encuentra en el punto de mira de todas estas acciones es el cliente. Así pues, es importante que el cliente se sienta el centro de nuestras campañas y esfuerzos publicitarios, y esto no es difícil, pueden ser acciones tan sencillas como enviar una carta a tus clientes escita a mano agradeciéndoles que continúen contigo, una pequeña nota acompañada de un pedido, etc.
Es precisamente por esto que el papel está más vivo que nunca, por una vez lo tradicional se sale de la norma para otorgar personalidad a cualquier escrito. La letra, el color, el trazo o la misma persona que ha plasmado sus pensamientos en el papel dejan algo tan personal que no puede competir con la rapidez, sofisticación y utilidad de un ordenador o un Smartphone.
No es necesario posicionarse en un punto u otro de la balanza, en el punto medio de las cosas dicen que está la perfección, por ello mezclar el diseño a mano con un diseño en ordenador no quita la personalidad, pero si añade elementos distintivos, figuras que trazar a mano sería imposible sin escuadra y cartabón, en definitiva, añade profesionalidad y elegancia.
Puedes crear diseños como tarjetas, cartas o cualquier cosa que se te ocurra y no hace falta que gastes excesivamente mucho dinero, aunque si la cantidad de hojas es excesivamente cuantiosa quizá sea mejor opción recurrir a una copistería low cost, estas se han adaptado a la situación del mercado y pueden ofrecerte soluciones de gran calidad.
El efecto que genera estas prácticas es altamente positivo, ¿a quien no le gusta sentirse especial? Tus clientes confiarán en ti después de mostrar que detrás de la empresa se encuentran personas. Estas actividades pueden formar parte del marketing experiencial de tu plan estratégico, y si trabajas con influencers seguro que muestran estos detalles consiguiendo que tu marca no sea olvidada.
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